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Laboral | 04/11/14

La finalidad de este poder tiende a preservar los intereses empresariales perjudicados por posibles inconductas de los empleados.

El poder disciplinario del empleador

En el contrato de trabajo queda claro que la parte empleadora posee el poder disciplinario. Es consecuencia de la facultad de dirección, reglamentación y control empresario que le reconoce la ley. Por eso el trabajador se encuentra en relación de dependencia. Esto no significa que las facultades que el empleador posee sean de alcances indiscriminados ni absolutos, ya que sus derechos se encuentran normativamente pautados y tienen por limitación los propios del trabajador.

La finalidad de este poder tiende, por un lado, a preservar los intereses empresariales perjudicados por posibles inconductas de los empleados y, por otro lado, a procurar enmendar el comportamiento del trabajador.

Las faltas están concretamente referidas a incumplimientos de los deberes establecidos por la Ley de Contrato de Trabajo, el convenio colectivo de aplicación, el estatuto profesional, el reglamento de la empresa o directivas correctamente impartidas. Pueden consistir en acciones u omisiones, conductas dolosas (intencionales) o culposas (negligentes), que hayan perjudicado o que puedan perjudicar la actividad de la empresa.

Las medidas que adoptan los empleadores están limitadas. Las más usuales son apercibimientos, suspensiones y despidos. La Ley de Contrato de Trabajo no contiene nómina de las posibles, pero pueden encontrarse en varios estatutos profesionales.


Lea la nota completa en Trivia / Colaboraciones Técnicas.

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